domingo, 7 de junio de 2009

La moda posmoderna


La moda posmoderna surge de una época de que parecía hundir todo lo chic en la crisis. La oleada de las marcas de smart casual dominó el mercado y la atención de los posibles consumidores se dirigió hacia lo que unía el diseño con la utilidad y costes reducidos. La moda parecía ponerse al servicio de la razón e inclinarse hacia el minimalismo.

La fecha del 11 de septiembre de 2001 y el ataque a torres gemelas marcó de modo simbólico el comienzo del declive de la economía occidental. También la moda sufrió un duro golpe. Sin embargo, encontró fuerzas para recuperarse y renacer, más fuerte, más importante, y más presente que nunca. El resurgimiento que no hubiera sido posible, sin la vinculación de moda a las estrategias de marketing.

Muchas de las marcas conocidas y acomodadas en el mercado optaron por romper con la larga tradición de su diseño para darse un look totalmente nuevo. Gucci con Tom Ford reemplazó las formas redondeadas y el colorido marrón por las líneas rectas y el clásico y brillante negro incrementando su aura de sexo y de glamour con la publicidad etiquetada como porno chic. Dior con John Galliano se envolvió en la extravagancia y decadencia. Prada optó por el compromiso político y la sensibilidad. Las tres marcas comprendieron que en la sociedad moderna el factor más importante para tener éxito no era el diseño de la ropa, sino el aura que la envolvía. Reinventándose, la alta costura volvió a ser deslumbrante, creativa, chorreanda de sexo, y uniéndose al mundo de los famosos conquistó a los medios de comunicación, y con ellos a las masas.


Sin embargo, los consumidores postmodernos resultan estar mucho más educados en el sector de moda que sus padres y no permiten que la alta costura haga de ellos sus víctimas. Demandan su derecho a elección, quieren crear su propio estilo y participar en la alza de las tendencias nuevas. De hecho, son ellos, las personas ´normales´, que hoy en día marcan lo que está de moda y lo que ya se debería echar del armario. Como consumidores inteligentes y con un presupuesto limitado buscan efectos originales combinando la ropa de alta costura con las prendas de marcas de gran distribución como Zara o H&M. Estas marcas que surgieron a lo largo del s. XX para su verdadero boom tuvieron que esperar hasta el nuevo milenio. Sus puntos fuertes son el diseño imaginativo y la incompatible relación de calidad-precio. Se las concibe como modernas y asequibles, revolucionarias en el sentido de que han democratizado la moda permitiendo a las clases medias el acceso a lo chic y glamour, incluso si las tendencias nunca han estado tan variables y pasajeras como hoy. Las marcas de gran distribución siguen las novedades de alta costura y las introducen en sus colecciones ofreciendo al consumidor gran variedad de modelos y asegurando su rápida rotación.

En la moda posmoderna aparece un fenómeno más, la semi-costura, que comprende la ropa de tipo sportswear o streetwear. La ropa que se lleva en unas circunstancias determinadas y que tiene una utilidad distinta de la estética, pero que a la vez no la renuncia. Se rige por tendencias paralelas a las de la alta costura, e incluso a veces llega a confluir con ella. Un ejemplo de ello es la marca Y-3, quimera que surgió de la cooperación de Adidas con Yohji Yamamoto, y que terminó adquiriendo identidad propia. La ropa deportiva ´salió´ del gimnasio y forma hoy parte de nuestra imagen. Son hoy muchos quienes consideran como una señal de estatus sus zapatillas de Nike, Adidas o Puma.

Nuestra imagen la constituye también nuestro cuerpo y, como dice Adolfo Vásquez Rocca en su tesis La Moda en la Postmodernidad, la moda hace exigencias al cuerpo y lo convierte en el espacio de representación. Hasta el punto en el que la moda se confunde con la identidad. La moda de hoy, aunque democratizada, no es uniforme y el mercado intenta tener en oferta prendas para todos, incluso para aquellos que quieren ir contracorriente. Las prendas funcionan como signos. Tal como funcionaban ya en el siglo XVIII siendo indicadores del estrato social, hoy indican la diferenciación o la pertinencia a un grupo o a una corriente ideológica.

Sin embargo, la moda posmoderna más que por la innovación se caracteriza por la repetición. Las combinaciones son nuevas y creativas, pero se basan en los elementos heredados, explotan lo ya descubierto. La posmodernidad juega con las modas pasadas mezclando estilos, cortes y colores, buscando los efectos nuevos chocantes o extravagantes, generando el exceso y la sobredosis. Es la moda que manifiesta la libertad, que comercializa el placer y no disimula su vinculación con el sexo. Libertad que junto con la tecnología nos permite hacernos diseñadores también a nosotros mismos. En el mercado podemos encontrar numerosos programas de diseño virtual, desde los más simples e intuitivos en el uso, como Virtualfashion y Textil Studio, hasta los destinados para los profesionales, como es el caso de CorelDRAW Graphics Suite. Y que permiten crear vídeos como éste.

La moda de hoy se ha convertido en un espectáculo, cuya parte imprescindible forma la publicidad y la fotografía de la moda. Un espectáculo para todos, ya no limitado para las clases más acomodadas, que irrumpe todos los ámbitos de la vida. Un espectáculo variable, extravagante y glamuroso. Un espectáculo, que salió de las pasarelas a la calle, y que llegó a formar parte de nuestra vida día a día.


Karolina Rosa

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